Se viene “la” fin del mundo!
A qué negar que cuando se escucha de teorías conspirativas o se fundamentan hechos sobre la base de leyendas, premoniciones o supersticiones, aguzamos en seguida el oído.
La seducción de lo desconocido suele ser efectiva. Es más interesante creer que un departamento del gobierno de EEUU está ocultando información sobre visitas extraterrestres que hacerle caso a los físicos, astrónomos y demás que indican que es medio como imposible que naves provenientes de otros sistemas planetarios sobrevuelen bajito los cielos de Burzaco y que tengan una terminal o “cabecera” en el Uritorco.
Es sencillo justificar lo abominables de las figuras y efectos provocados por Hitler, Napoleón o Stalin teniendo a mano las cuartetas de Nostradamus, que salir a buscar data variada sobre por qué ellos tuvieron éxito para llegar al poder y luego salir a hacer lo que hicieron.
Ni que decir sobre las leyendas de Mesoamérica que manifiestan que en 2012 se acaba el mundo.
Seguramente en EEUU haya una oficina encargada especialmente de monitorear los cielos. Posiblemente Nostradamus haya sido un hombre genialmente perceptivo y con buena pluma. Y quizá las culturas Maya, Azteca e Incas pudieron interpretar manifestaciones naturales como precedentes a desastres de proporciones.
De unos años a esta parte, luego de un fin del mundo que no llegó en el año 2000 se vuelve al asunto del hiper cataclismo que nos va a dejar a todos con el traste al sol.
En la tele, en el cable (mejor dicho) he contado una buena cantidad de series que tratan “seriamente” el caso.
A la memoria me viene las que están actualmente pasando en History sobre el Armagedon –el programa que no querrás ver, otra sobre “Mirá cómo le pegó Nostradamus”, otra llamada “La Tierra sin humanos”. También recuerdo de una peli que se estrenó hace poco que se llama 2012, y otra peli que aparecía hasta escarchada mal la estatua de la Libertad.
Son productos audiovisuales impecables desde el punto de vista de producción y publicidad. Pero para mi, no se diferencian en mucho del concepto de éxitos de los años setenta como “Aeropuerto 77” o “La aventura del Poseidon”. Cine catástrofe era el género.
Nostradamus fue un tipo bastante juicioso y coherente. Fue consultado y protegido por la Reina Catalina de Medicis en muchas ocasiones. Pero, muchachos, cuando la vieja murió, Nostradamus desordenó deliberadamente sus escritos a fin de que si lo cachaban los de la Inquisición lo tomasen por un loquillo y no por un adivino, porque ahí sí que iba a la hoguera. Por lo tanto, no hay forma de determinar el orden correcto de sus escritos.
Y sobre hechos notorios, salir a buscar qué frase de “Nostra” combina… es berreta. Para ese caso valdrían entonces lo mismo la Biblia, Moby Dick o Inodoro Pereyra… o acaso el Negro Fontanarrosa tuvo visiones y las dejó plasmadas en las viñetas del gaucho para que los iniciados supieran interpretarlas?
Lo de los augurios mayas, a mi criterio tienen el mismo valor. Más allá del avanzado conocimiento en algunas artes y ciencias de parte de este pueblo precolombino, me permito dudar toda vez que si tan exactos eran, cómo no pudieron prever y remediar la espantosa Conquista? Y, de haber los Mayas aceptado ese sino, qué sentido podría ya tener un calendario de desastres que ocurriesen siglos después de la aniquilación de su civilización?
Seguro, aunque Dios no lo permita, que si te subís a un avión o a un barco hay por estadística cierta posibilidad de que no la cuentes.
Seguro que, si seguimos aceptando cuando vamos al kiosco o al súper que el tipo te ponga las dos cosas que compraste en una bolsita de polietileno en lugar de llevar el producto en tu mano o en la cartera o en la bolsa de tela, se seguirá incrementando el uso de hidrocarburos en la fabricación, la contaminación de las aguas por parte de esa fabrica y que esa bolsita de miércoles demore miles de años en ser aceptada nuevamente por la Madre Tierra.
Cambia el clima pero no la conciencia. Pareciera que este hermoso regalo de Dios que tenemos los humanos y que se llama libre albedrío, tarde más en aprehender los cambios que otras manifestaciones de la Naturaleza.
El tema del cuidado ambiental para las generaciones futuras está instalado desde hace décadas en la sociedad, y hay bastante para aprender, saber y aplicar.
Igual, lo que motiva esta publicación es el fastidio que me produce que desde un programa en la tele, o una peli o un libraco, se quiera crear una falsa idea de que ya todo está escrito, ya todo está planeado, no se puede modificar, y cuando llegue el año 2012 apechuguemos.
Esa concepción derrotista, deprimente, negativa, aparentemente insalvable, es necesario combatirla.
Que un medio de información, o de comunicación unilateral, nos haga la croqueta de que tenemos ya marcada nuestra propia fecha de vencimiento es un espanto. Siendo exagerada, a aquel cándido que crea como cierto todo ello, sólo le quedaría la resignación ante el infeliz destino, o bien que se le despierte la rebeldía y que, como supuestamente ya está jugado, salga a realizar actos que nunca hubiera practicado.
Nada quita que después de dar acá click para publicar no venga un meteorito groso a todo vapor y se termine todo.
Pero vivir sin esperanzas no es el camino. No para aquellos que pueden usar su raciocinio y puedan analizar cuán veraz es lo que dan en la tele. Como con cualquier tema, escuchar a la otra campana. Y luego determinar la Verdad.
